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La Batalla de Meereen es un conflicto no resuelto entre las fuerzas de la reina Daenerys Targaryen de Meereen contra las fuerzas conjuntas de la alianza esclavista liderada por Yunkai.

Antecedentes

El gobierno de la ciudad de Meereen en manos de la reina Daenerys Targaryen ha despertado el odio enconado de las demás ciudades esclavistas y de las ciudades aledañas a la Bahía de los Esclavos. El reinado de Daenerys, quien abolió la esclavitud y quitó los privilegios a las clases altas de la ciudad, marca el inicio de una nueva era en la región, cuestión que provoca el odio de Yunkai, quien le declara la guerra.

Los yunkíos buscan el apoyo de otras ciudades de la región para remover a Daenerys del cargo y devolver a la Bahía de los Esclavos a su antiguo esplendor y forma de vida. Entre las ciudades que responden la llamada están Nuevo Ghis, Qarth y Volantis; ésta última aporta con una gran flota y varias compañías mercenarias contratadas para contrarrestar el ejército de Inmaculados de Daenerys.

Daenerys quiere apaciguar los ánimos dentro de la ciudad y, siguiendo el consejo de la Gracia Verde, intenta ganarse al pueblo meerense casándose con un noble ghiscario, Hizdahr zo Loraq.[1] Decide ceder a los pedidos de su nuevo esposo y reabre los fosos de lucha pensando que al preservar una tradición podría ganarse a la ciudad. Sin embargo, durante los juegos inaugurales de los reñideros, Drogon reaparece atraído por la sangre y Daenerys se monta en su lomo y desaparece.[2] Con la reina desaparecida, Hizdahr se hace con el poder con la intención de devolver Meereen a los esclavistas y matar a los dragones. Ser Barristan Selmy se nombra Mano de la Reina y con la ayuda de otros comandantes leales a Daenerys perpetra un golpe de estado, cesando a Hizdahr de su estatus de rey consorte.[3]

Ser Barristan envía a la Gracia Verde al campamento yunkío para ofrecer términos de paz y oro por los tres rehenes, Jhogo, Daario Naharis y el capitán de los Inmaculados, que los yunkíos mantenían prisioneros. Galazza regresa con la respuesta de Yunkai: guerra.[4]

Desarrollo

Preparativos de Meereen

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Yunkai comienza la ofensiva arrojando los cuerpos ensangrentados de las víctimas de la yegua pálida dentro de las murallas de la ciudad. Ser Barristan decide que el ataque debe empezar desde su bando para contar con el elemento sorpresa y la supremacía táctica. Reúne a sus comandantes y planea con ellos el ataque, analizando las fortalezas y debilidades de los dos ejércitos y discutiendo el plan de batalla. Las Bestias de Bronce patrullan los muros de la ciudad en lugar de los Inmaculados y servirán como la última línea de protección de la ciudad si el ataque de Barristan falla.

El ataque partirá desde las cuatro puertas: norte, sur, este y oeste. Ser Barristan encabezará a caballo el ataque por el oeste, al mando de cinco mil Inmaculados, los quinientos jinetes de la compañía mercenaria de los Cuervos de Tormenta, unos veinte dothraki y doscientos luchadores de las fosas de lucha. Los Escudos Fornidos atacarán por la puerta este, los Hombres de la Madre por la sur y los Hermanos Libres por la norte, todos ellos apoyados por el resto de los Inmaculados. El plan consiste en flanquear a las legiones defensoras, destruyendo las catapultas y quemando los pabellones. Este ataque va contra todos los instintos de Barristan, estando los números en contra de ellos y con el triunfo dependiente de confiar en los mercenarios. Cordero Rojo será el encargado de tocar el cuerno que marcará la orden de retirarse o avanzar. El discurso de coraje que Ser Barristan da a los demás comandantes se ve interrumpido por un murmullo entre los soldados: un fuego se enciende en la arpía en la cima de una de las pirámides, señalando a los hombres de cada puerta que comienza el ataque. La puerta se abre y Barristan hace sonar la llamada el ataque.[5]


Ataque

El ejército yunkío es tomado totalmente desprevenidos. Ser Barristan rodea la Bruja, la más grande de los catapultas y los Cuervos de Tormenta atacan al clamor: “¡Daario!” y “¡Cuervos de Tormenta, vuelen!”. En ese momento hay sólo treinta yardas entre el caballo y las legiones yunkías, pero éstos logran montar la defensa, cubriendo el aire de flechas; el cuerno suena por tercera vez y los luchadores de las fosas surgen de la puerta de la ciudad.

Ser Barristan intenta llegar hasta la catapulta más grande, pero una fuerte legión ghiscari de seis mil hombres se ha alineado para protegerla. Son seis gruesas filas: la primera fila de rodillas y sosteniendo sus lanzas que señalan hacia abajo y arriba; la segunda fila de pie y sosteniendo sus lanzas a la altura de la cintura; la tercera fila sosteniendo las lanzas a la altura de sus hombros. El resto tiene pequeñas lanzas arrojadizas listas para seguir adelante cuando sus camaradas sean derribados. Barristan identifica a las compañías de los señores yunkíos como las más débiles de sus enemigos inmediatos. Observa particularmente a los hombres de Paezhar zo Myraq: su legión de esclavos ya es singularmente alta, antes de ponerse los zancos y Ser Barristan sabe que serán cegados por el amanecer sobre la ciudad. Cree poder romper sus líneas fácilmente, por lo que se aleja a último minuto de la legión que cuida la catapulta y se dirige hacia ellos. Con el ataque, los esclavos se dispersan y huyen, liderados por su amo.

Los Inmaculados comienzan a marchar a través de las puertas y Barristan se da cuenta que los yunkíos han perdido su oportunidad de lanzar un contraataque eficaz. Cuando ve que más de las legiones de los esclavistas son asesinadas, principalmente aquellos hombres que estaban encadenados juntos y no podían retirarse, se pregunta a dónde han ido las compañías de los mercenarios traicioneros, como los Segundos Hijos.

Tumco Lho atrae la atención de Barristan hacia la bahía, preguntando por qué hay tantos barcos. Barristan recuerda que ayer había veinte, pero hay tres veces más ahora. Teme al pensar que deben haber llegado los barcos de Volantis, pero entonces ve que algunos de los barcos están chocando entre sí. Le pide a Tumco identificar los estandartes y Tumco dice: “Calamares, grandes calamares. Como en las Islas Basilisco, dónde a veces hunden barcos enteros.” Barristan se da cuenta que el emblema es un kraken y comprende que se trata de la Flota de Hierro. Inseguro del por qué los Greyjoy estarían allí, se da cuenta que los Hombres del Hierro han llegado a tierra y luchan contra los yunkíos. Aliviado, se da cuenta que están de su parte.[6]


Batalla en desarrollo.

Referencias

v  d  e

Campaña Targaryen en la Bahía de los Esclavos

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