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Khrazz fue un famoso esclavo de combate de Meereen.

Aspecto

Khrazz es meereno, de origen humilde. Un hombre alto con los ojos fríos, que tiene una cresta de pelo tieso, negro rojizo. Es un luchador de gran habilidad y velocidad. Su arma preferida es un arakh Dothraki.

Eventos Recientes

Danza de Dragones

Khrazz es uno de los siete gladiadores, junto con Barsena Pelonegro la Valerosa, Camarron de la Cuenta, Goghor el Gigante, Gato Moteado, Ithoke el Temerario y Belaquo Rompehuesos, que acompañan Hizdahr zo Loraq en su séptima audiencia para solicitar a la reina Daenerys Targaryen que vuelva a abrir las arenas de combate de Meereen. Uno tras otro le suplicaron a Daenerys que volviera a abrir las fosas y cuando Ithoke terminó de hablar, les pregunta si ya no son esclavos; ya no tienen que morir por el capricho de un amo, los ha liberado, porque quieren que sus vida terminen en las arenas rojas. interviene Khrazz diciendo que Hizdahr asegura que los vencedores tendrán derecho a la mitad del dinero de las entradas, lo ha jurado, y es hombre de palabra.[1]

En la reapertura de la fosa de Daznak, para celebrar el matrimonio de Hizdahr y Daenerys, los combates acaparan buena parte de las conversaciones. Según Hizdahr, nunca ha existido mejor luchador que Khrazz y anuncia que tendrá el honor de realizar la primera matanza del día. El rival que lo enfrenta es un lancero de piel de ébano de las Islas del Verano cuyas ofensivas mantuvieron a Khrazz a raya durante un rato, pero en cuanto se cerró la distancia, el duelo de lanza contra espada corta fue una simple carnicería. Cuando todo acabó, Khrazz le arrancó el corazón al negro, lo levantó con el brazo extendido, rojo y goteante, y le dio un bocado. Hizdah explica que Khrazz cree que los corazones de hombres valientes lo hacen más fuerte.[2]

Khrazz se convierte en uno de los guardias personales del rey consorte Hizdahr, luego de la desaparición de Daenerys. En la sala de audiencias a la derecha de los tronos gemelos se encuentra Goghor el Gigante, a la izquierda, el Gato Moteado y detrás de ellos, Belaquo Rompehuesos y Khrazz. [3] Ser Barristan Selmy planea arrestar a Hizdahr y formar un consejo que gobierne en su lugar. El rey siempre aposta a dos hombres para que velen su sueño; uno en la puerta de su dormitorio y el otro dentro, en una alcoba contigua. Esa noche les toca a Khrazz y Piel de Acero. Barristan sabe que como guardianes, los antiguos esclavos de los reñideros de Hizdahr resultaban mediocres en el mejor de los casos. Eran veloces, fuertes y fieros, y poseían cierta habilidad con las armas, pero eso no los preparaba para defender a un rey. Los combatientes del rey Hizdahr empezaban a aburrirse e impacientarse con sus nuevas obligaciones, y los hombres aburridos eran descuidados, de reacciones lentas. Ser Barristan dice que el se ocupara de Khrazz, sus compañeros deben procurar tan solo que no tenga que enfrentarse además a ninguna bestia de bronce.

Cuando llegan a la habitación del rey, Piel de Acero custodia la puerta. Barristan le dice que necesita hablar con el rey, y le apremia la necesidad. Se abre la puerta y este le ordena que pase solo Barristan, las bestias deben aguardar fuera. Cuan Ser Barristan va a detener a Hizdahr, este grita pidiendo auxilio a Khrazz. Este sale por una puerta que hay detrás de un tapiz. Se mueve lentamente, todavía aturdido por el sueño, pero llevaba en la mano su arakh dothraki, largo y curvado. Una espada para rajar, para provocar cortes y tajos profundos a lomos de un caballo; contra enemigos medio desnudos, en el campo de batalla o las arenas de combate. Sin embargo, en aquel espacio cerrado, la longitud del arakh sería una desventaja, y Barristan Selmy estaba protegido con el acero de su armadura. El caballero le solicita que deponga el arma y se mantenga al margen, y no sufrira ningún daño, pero Khrazz le dice con una risotada que va a comerse su corazón.

Los dos medían lo mismo, pero Khrazz pesaba dos arrobas más y tenía cuarenta años menos. Ven entonces le invitó Barristan y Khrazz obedeció. Manejado por sus grandes manos, el arakh se convirtió en una tormenta de acero que parecía atacar al anciano caballero desde tres direcciones a la vez. Casi todos los tajos iban dirigidos a la cabeza. Khrazz sabe que sin yelmo, el punto débil de Selmy quedaba por encima del cuello. Barristan bloqueó las acometidas con calma, deteniendo y desviando cada tajo con la espada larga, mientras cedía terreno. Khrazz maldijo y convirtió un golpe alto en otro bajo, con lo que consiguió esquivar la espada del veterano caballero, solo para arañar inútilmente una canillera de acero blanco. Selmy respondió con un tajo que acertó en el hombro y la túnica amarilla se fue tornando roja. Solo los cobardes se visten de hierro le dice Khrazz mientras describía un círculo. Ser Barristan le contesta que ese cobarde está a punto de matarlo, al tiempo que giraba con él. En sus ojos, ser Barristan leía duda, confusión y un miedo incipiente: no sabía combatir contra un hombre con armadura. El luchador de las arenas reanudó el ataque mientras profería un grito, como si el sonido pudiese acabar con un enemigo que se resistía al acero. El arakh golpeó bajo, luego alto, y bajo de nuevo. Selmy bloqueó los golpes que iban dirigidos a la cabeza y dejó que la armadura se encargase del resto mientras, con la espada, le rajó la mejilla al luchador de la oreja a la boca y le trazó un corte rojo y descamado a lo largo del pecho. Esas heridas solo habían conseguido enfurecerlo.

Khrazz tomo el brasero con la mano libre y lo lanzó contra los pies de Selmy, esparciendo una lluvia de ascuas y carbón recalentado que ser Barristan esquivó de un salto. Khrazz le lanzó un golpe al brazo y acertó, pero el arakh solo consiguió descascarillar el esmalte endurecido antes de chocar con el acero. Khrazz le dice que en el reñidero se habría quedado sin brazo, y que se quite esa armadura. Barristan le dice que aún no es tarde para que deponga el acero y se rinda. Khrazz, grito ¡Muere!, pero cuando levantó el arakh, la punta se enganchó en un tapiz. Esa era la oportunidad que esperaba ser Barristan: de un tajo, le abrió el vientre al luchador y rechazó el arakh que había liberado de un tirón. A continuación acabó con él de una rápida estocada al corazón, mientras las entrañas se le salían del cuerpo. Las alfombras de seda del rey habían quedado llenas de sangre y vísceras. Selmy arresta a Hizdahr, mientras las bestias de bronce afuera desarman a Piel de Acero.[4]

Referencias

  1. Danza de Dragones, Capítulo 2, Daenerys.
  2. Danza de Dragones, Capítulo 52, Daenerys.
  3. Danza de Dragones, Capítulo 55, El Guardia de la Reina.
  4. Danza de Dragones, Capítulo 67, El Derrocador de Reyes.

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